por Sandra Cruz A Juan Rulfo   Higinio lleva dos semanas desmemoriado, no se acuerda quién es y porqué está aquí con nosotros. Hay días en los que se le olvida cómo hacer la siembra, le tenemos que ayudar del diario pa´que el patrón no lo corra o le pague menos, le tenemos que ayudar …

por Larry Montenegro Baena   No sé cómo empezó todo, pero un día desperté con la idea justo en la punta de mi lengua. Después de mucho tiempo sopesándola, decidí cultivarla. Elegí el bosque que queda a pocos metros del patio trasero de mi casa. Encontré el lugar ideal contiguo a un sendero que rodea …

por Alan Armas de la Rosa   Eran casi las siete de la noche y Baldomero apenas iba llegando a su casa; una humilde y honesta morada allá en el pueblo de Zumpango. Se había lacerado las piernas cruzando la desentrañable maleza y a duras penas podía correr. Entró a la casa pregonando: —¡Ya llegue …

por Roberto Cambronero   Aunque un profeta pudo ver el sueño del rey Nabucodonosor, de la dinastía caldea, no conseguí una explicación de lo que me pasaba hasta que conseguí al Arcipreste Catalino, sabio del siglo IX que fue olvidado por la academia no por ser acusado de herejía sino por alucinar debido a la …

por Jesús González Mendoza   Muerte   Conocemos el canto del pájaro pero no a la bestia que lo canta.     Ladridos Los perros ladran para asustar a la muerte: ya viene.   Padre Un verdugo que teje cabezas.     Parricidio   No puede haber dios donde los hombres nacen de los hombres. …

por Guido Macari   Íbamos llegando a una cancha de fútbol por el camino de tierra que pasaba al lado de ella. Había algunas bancas descascaradas al borde de ese campo de juego; aunque no las encontraba muy útiles porque rara vez las vi ocupadas. Pocos jugaban ahí. No se me ocurren muchas razones para …

por J. M. Vacah   Llovía tanto y tan recio que el pueblo parecía arder. El agua caía brutalmente destrozando el techo de los establos, goterones torrenciales que perforaban las láminas viejas como brasas calientes. Pero el agua en lugar de caer en la tierra y morir trepaba enloquecida sobre los muros, los árboles, los …

por Ivette Pradel   No hay palabra más triste que la de yaya. Me veía desde el panteón de mirada en el que se habían convertido sus ojos. Las sombras de un secreto que no podía recordar la perseguían los últimos meses. Mi viejita balbuceaba desesperada para decirme que no la dejara sola. Yo no …

por Rafael Ochoa   Se lo digo, señor, que por mi impura madrecita aquello no era de esta tierra. Me acuerdo como si hubiera sido mi niña enferma. Me acuerdo perfecto cuando Fitipo me contó su historia, ¡su letanía! Me cae: un día caminaba por Tacuba y escuchó aquella voz que lo invitaba a irse …

por Eduardo Ruíz y Schava Flores   —¿Sientes los pasos? Han de ser las acatangas. —¿Cómo saberlo? —Por cómo arrastran mierda sobre nosotros. —Abandónalos por nuestra paz. —¿Qué? —Los pensamientos de quién anda por encima de nosotros. —¿Quién no? —¿Desenterrémonos entonces? —Nada hay arriba para nosotros. —La cárcel seguramente. —Bien ganada la tenemos. —Nadie es …