Ese día tenía una tristeza no identificada en el alma. El origen de la tristeza lo desconocía, pero de su ubicación estaba segura, porque buscaba salírsele por los ojos que, como todo el mundo sabe, son la ventana del alma. Pero también es sabido que las ventanas son para asomarse, no para salir por ellas. …

Pienso que Dios, artesano, no fue gratuito al poner las montañas en el paisaje. Nos dio una forma para acercarnos a él, para picarle la nariz. Si escalamos la cima, nuestros ojos son los ojos con los que Él nos devora. Una vez, recuerdo, fui Dios. Llenamos la cantimplora de agua y las mochilas de …