por Kalton Bruhl
EN EL JARDÍN
Los cachorritos son malos. Sé de lo que hablo. He tenido tantos que en nuestro jardín hay más tumbas que flores. A veces desentierro alguno. No importa cuál. Para mí todos son iguales. Nunca tuvieron nombre. Así es más fácil recordarles y también olvidarles. Todos han sido malos. Todos han terminado mordiéndome. Mamá llora cada vez que uno de ellos me muerde. Papá se limita a llevar el cuerpo al jardín. Al día siguiente siempre hay uno nuevo. Papá dice que debo aprender a controlarme. Mamá me abraza y no sé si decirle que anoche me colé en la casa de la vecina y descubrí que también los bebés son malos. Que ellos también muerden.
RECORDATORIO
Hay unos números grabados en su espalda. Me acerco para verlos mejor y de pronto necesito salir de allí. Hasta ese momento había logrado disimular bastante bien. No muchos habrían sido capaces de hacerlo. Sobre todo, si al llegar a la escena de un crimen encuentran el cadáver de su amante. Dejo que mi compañero continúe con el reconocimiento y salgo a la calle. No sé cómo pudo descubrirlo ni desde cuándo lo sabe. Pienso de nuevo en los números y me digo a mí mismo que de lo que sí puedo estar seguro es de que nunca volveré a olvidar la fecha de mi aniversario de bodas.
Kalton Harold Bruhl (Honduras, 1976) ha publicado los libros de relatos El último vagón (2013), Un nombre para el olvido (2014), La dama en el café y otros misterios (2014), Donde le dije adiós (2014), Sin vuelta atrás (2015), La intimidad de los Recuerdos (2017), El visitante y otros cuentos de terror (2018), La llamada (2019); Novela: La mente dividida (2014). Es premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” y miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia de la Lengua.