¿No sienten que todo se está derrumbando? Las instituciones pierden su valor, cualquier noción de tejido social ha quedado sepultado por el gusto barato de humillar al otro en redes sociales, y hasta nuestra propia facultad de producir efectos en el mundo a través de nuestro pensar y sentir (es decir, lo que nos hace humanos) parece ya no interesarle a nadie, ahora que le pueden encontrar un pálido sustituto en la IA. Por todos lados, pareciera que las cosas que nos daban estabilidad o sentido se desmoronan, aunque lo cierto es que se necesita la extinción y la ruina para que de allí nazcan nuevas formas de vida. La desintegración de las cosas —ya sea que hablemos de una relación amorosa, de nuestra propia memoria, de la banda de rock de nuestra adolescencia o del sistema socioeconómico de una civilización entera— nos acompaña como un trago amargo, pero también una catarsis, pues en muchas historias la mejor parte es el final. Así, con nuestro hormiguero a medio derruir, los invitamos a colaborar en nuestro intrigante número 27, interpretando de manera libre el tema:
Colabora
(No envíes un archivo llamado “Cuento2.doc”)
OJO: ASEGÚRENSE DE MANDAR SU COLABORACIÓN AL CORREO CORRECTO. LÉANLO OTRA VEZ, ESTÁ AQUÍ ARRIBITA.
De nuevo, el nombre del archivo debe tener la misma estructura.
Dictamen