por Diana Thalía Jimenez Martínez
Mientras escribo esto una sexta extinción masiva sucede.
Primero fue la roca y el fuego
la maravilla de lo desconocido
la conquista la sangre
el vapor.
Pronto vino el incendio
la tierra perforada
los cadáveres que alimentan máquinas.
Cada día ciento cincuenta especies desaparecen de la faz de la tierra
Hace tres mil quinientos
millones de años
surgieron las primeras
c
é
l
u
l
a
s
Y no debe importarme porque es tarde para el trabajo.
Estas unidades de vida no evolucionaron millones de años
para que una especie que tardó
trescientos mil
lo aniquilara todo.
Los homo sapiens sapiens
han migrado
por la arena la nieve la tierra la selva el mar los ríos
por tantos lados
que es imposible
seguir el rastro para recordar
que a pesar de la muerte
y la incertidumbre
cantan los mirlos
y la noche llega
y mi sobrino sonríe en la cama de su abuela
y los gatos se arrellanan en mi pecho.
¿Algún día acabará esta ruina?
Mientras escribo
agradezco a las manos
por sus dedos y sus terminaciones nerviosas
incluso a pesar de su pericia para construir armas
porque en ellas habita también
el hormigueo de la vida.
La evolución de las manos no sólo implicó la muerte
también
la conservación de la palabra
que algún día nos sucederá.
Diana Thalia Jiménez Martínez (Toluca, 1994) es Licenciada en Estudios Latinoamericanos y saxofonista. Ha publicado textos en las revistas Espejo Humeante, Punto de Partida, Luvina, LIJ Ibero, Casapaís, Ágora-Colmex, La Jornada y en la antología Una bolsa de semillas. Ciencia ficcion feminista en Abya Yala (Pluri Ediciones, 2025). Fue ganadora del premio de literatura epistolar Cartas a Rosario (UNAM, 2024).
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