por Pedro Miguel Mieles Mieles Aún tengo viva la imagen de aquel mes de marzo del año 1975: el río desbordándose y arrasando los árboles y desbarrancando las tierras cercanas al cauce.   Un día mi padre, en medio del desmonte, me preguntó «¿Hijo, quieres ser machetero, jornalero o estudiar?». Él era un hombre pobre …

por Luis Fernando Rangel En la ciudad no se puede vivirSin tener un oficio conocido–Nicanor Parra Recuerdo a papá viendo la televisión como si estuviera ante un altar. Se reía por momentos y luego le daba largos tragos a su cerveza mientras en la pantalla un grupo de actores jugaban a ser soldados: enfundados en …

por Ester Blanco Mientras me caía una gota de sudor por la frente, mi madre me pasó el tapado de piel para entrar al museo. Hacía tiempo que estábamos esperando para hacer nuestra consulta. Para mí, la espera siempre  encerraba un placer más grande que el momento de cruzar el umbral, por lo que con …

por Eliana Amschlinger Vivimos en un hogar perpendicular,se necesitan materiales fuertes‎‎‎ㅤㅤㅤpara edificar una familia.Cuando mis abuelos construyeron la casadiluyeron cemento, farsa y silencio.Otra herencia insalvable es el volumenㅤㅤㅤde nuestra voz.Incluso cuando estamos cerca,fabricamos distancias y vacíospara que las palabras lo cubran todo.Como condición resistente a toda genéticaㅤㅤㅤgritamosde la misma manera quelas paredes se llenan de …

por Karen Simental Aún desde mi cama podía oler la sangre. Era capaz de escuchar las navajas tasajear la carne sin siquiera verlas: sin salir de entre las cobijas sabía que la danza macabra tenía lugar, con toda certeza, a kilómetros de distancia. Sabía que estaban todos los tíos reunidos, sin duda presidía la abuela …

por Lucila Gamboa Los incrédulos decían que se trataba de un perro grande o de un oso. Eso tranquilizaba a los simples como usted, que intentan matar la verdad con un poco de lógica. Los demás, los sensatos, sabíamos que la explicación del perro o del oso servía para los tambos de basura volcados y …

por Andrés Mijangos La abuela se peina frente al espejo con la mano vendada mientras, entre labios, tararea una canción familiar. En el reflejo asoma una hilera de dientes podridos. A Tali le gusta oírla. ―Ve a darles de comer ―ordena la abuela. Tali se aleja dando brincos, su larga cabellera castaña se mueve de …

por Maura Fuentes Las pesadillas iniciaron poco después de haber conocido a Sandra. De no haber estado tan enamorado, probable y prudentemente hubiera hecho de todo para alejarse de ella. La primera vez que la vio fue en el consultorio de su papá. Alta y delgada, pero voluptuosa en los lugares indicados, entró y se …

por Manuel Mörbius Salgo a caminar para estirar las piernas y despejar la mente. La noche en el pueblo me recibe con gatos erizados e incesantes ladridos de perros. Camino entre el chirriar de los grillos y la nostalgia por el sonido neurótico de la ciudad. Hacía muchos años que no caminaba por las calles …

por Ester Blanco La honestidad es la peor de las virtudes porque no es alcahueta de los intereses, ni de las apariencias. La  más exaltada y despreciada de todas, siempre  exigida como una mano amiga, y  siempre recibida como un cuchillo. Todo empezó a pasar, creo, el primer día de cuaresma. Habíamos ido a la …