
Muerte natural
Muerte natural* por Lanoyenta Tal vez no haya muerte para mí Muerte de ésa que embiste que arrebata la savia de los huesos La que viene con velos de alegría a barrer los pigmentos marchitos Puede que no haya deceso para mí heroico ni victimario Tal vez tenga la vida repartida en …

Tragedia siberiana
por Ulises Abraham Torres Díaz Tragedia siberiana Los goles parecen joyas son lágrimas de nuestro arquero Marabunta Todavía no son las 5 am y el camión ya castra avalanchas de automóviles dispuestas a despostillar el aire en Rusia los testigos de Jehová ya no andan por las calles y …

Los perros tras de mí
Temo, Lidia, al destino. -Fernando Pessoa Ayer, como el fuego que cae de la antorcha que sostienen tus ojos, como ese instante que no cesa, porque temo que las palabras te sucedan hasta que llegue el momento en el cual una respuesta no baste para entender cómo el tiempo ilumina tu rostro cuando …

Un par de poemas pamboleros
por Eduardo Paredes Ocampo M² Apenas roza —quizá— el calcio que lo ciñe y libre corre de cabeza a pies. Cuestionado acerca de lo sucedido, el asesino no recuerda: la amnesia lo guió como al tigre a su rasguño. El relámpago, que más allá de la médula ignora, en títeres, de pronto, …

Confesión de un hombre repulsivo
por Miguel Carpio A D. F. W. —En realidad, yo ya sé cómo terminará todo. Pero igual no puedo dejar de hacerlo. Desde que todo comienza, yo ya sé lo que estoy buscando. Y, sobre todo, sé para qué las estoy buscando. Así que todo comienza así: yo con la idea de que voy …

Versos del testamento
por Pier Paolo Pasolini traducción del italiano de Amelia González La soledad: se necesita ser muy fuertes para amar la soledad; se necesita tener buenas piernas y una resistencia extraordinaria; hay que evitar los resfríos, gripa y dolores de garganta; no hay que temer a los ladrones y asesinos; si toca caminar toda la …

Tres poemas de Sakutaro Hagiwara
traducción de Matías Chiappe Ippolito En los genes Las casas yacen exhaustas en la tierra dormidas como arañas gigantes. En la oscura y desolada naturaleza, los animales tiemblan del miedo… asustados por algún ser de pesadilla, sueltan tristes y ahogados chirridos. Noargh noaargh yawaa Las hojas de los sorgos, llevadas por el …

Tamaño, forma y peso de mi voluntad
por Ulises Granados En toda la extensión de la palabra, de inicio a fin y de norte a sur, desde la salida del sol hasta el anochecer, soy un hombre gordo: Mi existencia utiliza más espacio del que necesitaría de contar con treinta kilos menos y mi desplazamiento por el mundo se vale de …