Las cábalas
por Felipe Aristizabal Eran las 4 de la tarde en Stagnaro y el tango comenzaba a marcar el galope de los caballos que corrían al interior del televisor. Los comensales empezaban a levantar sus voces, los tiquetes y las apuestas. El sónico de las fichas de dominó se confundía con el tintineo de las …
Confesión de un hombre repulsivo
por Miguel Carpio A D. F. W. —En realidad, yo ya sé cómo terminará todo. Pero igual no puedo dejar de hacerlo. Desde que todo comienza, yo ya sé lo que estoy buscando. Y, sobre todo, sé para qué las estoy buscando. Así que todo comienza así: yo con la idea de que voy …
Cajeros automáticos
por Bernardo Montes de Oca Cada vez que estoy en un cajero automático, siento un poder particular sobre la gente. Me siento más cercano a ellos y no de la manera en la que piensan. No es que los aceche sigilosamente. No, es peor que eso. A eso de las seis tarde, con una …
El guantes rojos
por Yadira Oceguera No paró de llover aquella noche. ¿Recuerdas? Entre la fuerte lluvia, los vidrios empañados y la oscuridad, parecías conducir a ciegas por una ciudad nada amable: baches, poca iluminación, falta de señalización. Ante el río en que se convirtió la avenida principal, decidiste buscar la manera de estacionarte, no sin esfuerzo, …
Tan nevada de nostalgia
por Neftalí S. Almanza La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a este artificio logramos sobrellevar el pasado. —Gabriel García Márquez Era la figurilla de un niño cubierto de ropa invernal de los pies a la cabeza. Tenía unos botines para nieve, grandes y cafés, un pantalón …
Cine: Colmillo / Voraz
por José Ursagasti Colmillo (Giorgos Lanthimos, 2009) Un matrimonio con tres hijos vive en una mansión en las afueras de una ciudad. Los chicos, que nunca han salido de casa, son educados según los métodos que sus padres juzgan más apropiados y sin recibir ninguna influencia del exterior. Creen que los aviones son juguetes o …
Al morir Shanghai
por La garbanza mecánica Nueve en punto. Noche. “Voy a violarte”, me dice en tanto me acaricia las nalgas con la mano izquierda el hombre que pasa detrás de mí; luego continúa caminando y se pierde en una calle más adelante. Miro asustada la hora, son las nueve de la noche, hoy ha sido …