Derek, el paracaídas no abre
por Andrés Mejía Algo estaba pasando por la cabeza de Derek el día que su paracaídas no abrió y cayó al vacío sintiendo la brisa en todo su cuerpo. Pasó de repente una caída en su bicicleta cuando aún era un nene y vivía en el barrio sur junto a sus amigos de escuela. Llevaba …
Los colibrís
Hay días en los siento una especial alegría ante la idea de suicidarme. Insospechadas olas de felicidad recorren mi cuerpo y me doy cuenta de que tengo la energía suficiente para llevarme a morir. Mi corazón aletea con el encanto del colibrí que ha encontrado una flor que aún no ahoga el verano. Hago planes, …
La piedra del diablo
por Mikheil Javakhishvili traducción del georgiano de Lia Katselashvili En nuestra conversación abordó muchos temas: los derechos de la mujer, el vendaval revolucionario de 1905, sus reacciones, el heroísmo y la cobardía, Asia y Europa y finalmente se paró en la psicología de las masas. El anciano nos narró: 𑁋Esta historia ocurrió cerca de Tbilisi. …
La vela y el bonsái
por Adrián Liborio Antonio Hace tiempo, en uno de los caminos secundarios del centro de una pequeña ciudad, hubo una casa que no llamaba demasiado la atención. Se trataba de una construcción también pequeña, hecha de madera tallada, en otro tiempo de color blanco, pero descarapelada y percudida con el paso de los años, de …
Los vigías
por Daniel Casado Gallegos Año 3, día 1092 21° lunares La Tierra se detuvo tras una erupción en el Polo Norte, seguida de otra en el Sur. Desde la cápsula, los polos semejaban dos pupilas de carbono dilatándose con tal rapidez que fue imposible determinar las causas del desastre. Ninguno de nosotros, ni nadie en …
Canto por la muerte de mi padre
por Raúl Lazcano I llegó sin avisar con la tierra en las uñascomo llanto de cerro que de pronto te tumbay te inunda de ramas …
La línea verde
por Natalia Conde “Por la señal de la Santa Cruz”, dijo una voz sin cara que se ocultaba detrás de un recuadro gris que tenía tu foto, el cual resaltaba por una línea verde. Estaba rodeado de otros tantos, algunos con rostros que seguían lo que aquél decía, otros que sólo mostraban un nombre, la …
El monje de la grasa
por Guillermo Muñoz Alfredo era asquerosamente gordo. Su enorme culo no cabía más que en sillas fuertes; prefería no salir, pues casi en ningún lugar había sillas lo suficientemente sólidas para resistir sus 220 kilos de peso, no había automóviles, no había taxi que resistiera su peso, ya no digamos mujeres, siempre había estado solo, …