por Darío Espejo   Te vio sentada al borde del camino, con los codos apoyados en las piernas y la mirada perdida. Repleta del polvo seco de una mañana llena de calor y vacía de humedad. Me dijo que tu piel lucía escamosa y que tus labios estaban llenos de pellejos resecos que se te …

por Javier Villaseñor V.   […] todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra. —Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad   A quien encontrase esto: Desperté hoy y decidí que te buscaría, que …

  I   croa el lago el silencio del sapo mudo   II   Qué pasará si muero hoy que he conocido el arrepentimiento hoy                que pastan los cuerpos de tu hijo en la sangre de tu Iglesia   que digo que pequé para alimentar a los míos …

por Miguel Ángel Real   Porque hemos esquilmado las palabras comienzo a pensar en el fin del mundo, en la parálisis de cada brizna de hierba esperando inútilmente alguna vieja lluvia. Pero en este silencio no hay apocalipsis, nubes atómicas ni efectos especiales: nada más que la calma de las lagartijas; los profetas son solamente …

por Carlos Alberto González López   En una playa solitaria, una caracola de color rosado destaca por sobre la arena. Al principio parece un objeto más entre muchos que, de manera azarosa, pudieron haber estado ahí, pero ésta despide un encanto especial a dos muchachos: uno delgado, vivaz y osado; el otro rechoncho, pensante y …

por Ivonne Arisbe Y así se acaba el mundo No con un estallar, con un sollozo. –T. S. Eliot, “The Hollow Men”   El primero ocurrió a las 9 de la mañana. Sacudió rítmicamente la silla en donde estaba sentado desayunando e hizo que el foco que colgaba del techo oscilara como el péndulo de …

por María Ramírez Delgado   Las ovejas metálicas   Transitamos por pequeños pasillos del supermercado anhelando las frutas más olorosas. Vamos tachando de nuestra lista chucherías y limpiadores, escogemos las verduras que no cosechamos, aceptamos lo ofrecido y lo hacemos nuestro. Fríos y ajenos cadáveres son incorporados a nuestro viaje, los conocidos son dejados para …

  Detrás de cada pequeño paso que da la humanidad —cada descubrimiento, hazaña o incluso gran tragedia— suelen estar las huellas de personas muy raras. Conozcan a Vladislav Starévich (Moscú, 1882 – Fontenay-sous-Bois, 1965): su nombre probablemente no les suena de nada, no se ha vuelto una marca ni un ícono, y no voy a …

por Oliver Muciño   Los ladridos de los perros se desataron por la madrugada, lo despertaron y fueron el presagio. Había muerto su hermano en la cama junto a la suya, durante la mañana aún oscura, de manera inusual, de cansancio, su corazón se había detenido, supo que era el corazón y no el cerebro, …

por Ángel Cruz   –¡Juvencio, Juvencio! No te quedes atrás, ven, ¿puedes observar las luces que resaltan de aquella loma? –Si ¿Por qué? –Ahí es donde vamos. –¿Y cómo se llama? –Le dicen Corral de Piedras, si tenemos suerte, podremos ver el venado cola azul del que tanto me han platicado. Anda todavía nos queda …