por Joselo G. Ramos   Pásame un vaso. Yo le dije que no se le hiciera fácil, que no se fuera a largar para allá, pero estaba terco con eso de ganar dólares, en conseguirse una güerita para que le arreglara los papeles; tenía muchos problemas con los narquillos de aquí porque les debía mucho. …

por Mauricio Ochoa   Camino junto a ellos, guiado por una voz que comanda a todas las otras; no hay mucho que pueda hacer con el cansancio a cuestas, las manos atadas y los ojos vendados. La voz me dice que no hable, que no pregunte, y que me detenga en medio del ruido de …

por Diego Quintero   Imagínelo: es invierno y usted sale en busca de Xun para que vayan a deslizarse por las colinas aledañas al complejo de edificios donde los dos residen y llega al apartamento de su amigo justo a tiempo para la hora del té. Después de agradecerle a la señora Huey la hospitalidad, …

por José Luis Antonio Gómez Haro   En las colinas de lana amarillenta, al borde de la ciudad de papel, entre gritos y ladridos estruendosos, se encontraba el maizal de agujas tan afiladas que cualquier movimiento en falso podría causar un corte estrepitoso. Do y Re huían de los intrépidos sabuesos de cartón dirigidos por …

por Alan Armas de la Rosa   De las dos muertes que tuvo el señor Rangel, la primera fue la más curiosa; sucedió en un accidente, porque la segunda, según recuerdo, tuvo que ver con algo enteramente distinto. Yo le conseguí el trabajo con el que ahorró para comprarse el coche en el que se …

por Felipo Zaná   Quién lo hubiera creído; a pesar de su miopía, Cristina fue la primera en notarlo. Sin embargo, ahora de nada sirve pensar en ello. Ninguno de nosotros hubiera tenido el valor para matarlo, ni siquiera Jorge que gustaba tanto de derribar pajaritos con su cauchera o Dalia que cazaba ratones con …

por Darío Espejo   Te vio sentada al borde del camino, con los codos apoyados en las piernas y la mirada perdida. Repleta del polvo seco de una mañana llena de calor y vacía de humedad. Me dijo que tu piel lucía escamosa y que tus labios estaban llenos de pellejos resecos que se te …

por Daniela Cobián   Mi Chico Binario me habló muchas veces de su viaje a Marte. Yo le decía “claro, claro, te vas a ir a Marte” y hasta nos reíamos del asunto. Hablábamos de los siete años que pasaría en los centros de entrenamiento y de los otros siete que pasaría en la nave, …

por Beto Fong   Son  aproximadamente  las  tres  de  la  madrugada  y  en  algún  lugar,  dentro  de  una habitación,  R.  sigue  despierto.  Ha mantenido correspondencias  electrónicas  con  un grupo  reducido  de  gente,  hablando  de  temas  que  carecen  de  importancia;  la  poca que  pudieron  haber  tenido  inicialmente,  se  ha  desvanecido  con  el  transcurrir  del tiempo.  Después  …

por Eduardo de Gortari ¿Increíble? Cabe notar que el aire viene del aire. De sufrir y amar uno no se desacostumbra.  Él quería apenas los arquetipos, platonizaba. Ella era un aroma –João Guimarães Rosa   Conociste a Nora en una fiesta cuando tenías diecinueve. Quedaste prendado de sus ojos verdes como envases de cerveza y …