Uno nunca sabe
por Esteban Reynoso Carlos “El novio y el esposo son dos personas distintas”, dijo mamá, en lugar de felicitarme, cuando le informé que me iba a casar. “No importa cómo te llevabas con él antes, en cuanto te cases te va a tratar diferente. Todos los hombres quieren cortarse en cordón umbilical con sus …
De hipnos y tánatos
por Mauricio Ochoa Camino junto a ellos, guiado por una voz que comanda a todas las otras; no hay mucho que pueda hacer con el cansancio a cuestas, las manos atadas y los ojos vendados. La voz me dice que no hable, que no pregunte, y que me detenga en medio del ruido de …
Kött
por Diego Quintero Imagínelo: es invierno y usted sale en busca de Xun para que vayan a deslizarse por las colinas aledañas al complejo de edificios donde los dos residen y llega al apartamento de su amigo justo a tiempo para la hora del té. Después de agradecerle a la señora Huey la hospitalidad, …
El maizal de agujas
por José Luis Antonio Gómez Haro En las colinas de lana amarillenta, al borde de la ciudad de papel, entre gritos y ladridos estruendosos, se encontraba el maizal de agujas tan afiladas que cualquier movimiento en falso podría causar un corte estrepitoso. Do y Re huían de los intrépidos sabuesos de cartón dirigidos por …
El muerto
por Alan Armas de la Rosa De las dos muertes que tuvo el señor Rangel, la primera fue la más curiosa; sucedió en un accidente, porque la segunda, según recuerdo, tuvo que ver con algo enteramente distinto. Yo le conseguí el trabajo con el que ahorró para comprarse el coche en el que se …
Gatigre
por Felipo Zaná Quién lo hubiera creído; a pesar de su miopía, Cristina fue la primera en notarlo. Sin embargo, ahora de nada sirve pensar en ello. Ninguno de nosotros hubiera tenido el valor para matarlo, ni siquiera Jorge que gustaba tanto de derribar pajaritos con su cauchera o Dalia que cazaba ratones con …
Disolución
por Darío Espejo Te vio sentada al borde del camino, con los codos apoyados en las piernas y la mirada perdida. Repleta del polvo seco de una mañana llena de calor y vacía de humedad. Me dijo que tu piel lucía escamosa y que tus labios estaban llenos de pellejos resecos que se te …
La lista de Hume
por Daniela Cobián Mi Chico Binario me habló muchas veces de su viaje a Marte. Yo le decía “claro, claro, te vas a ir a Marte” y hasta nos reíamos del asunto. Hablábamos de los siete años que pasaría en los centros de entrenamiento y de los otros siete que pasaría en la nave, …
Una historia de desasosiego
por Beto Fong Son aproximadamente las tres de la madrugada y en algún lugar, dentro de una habitación, R. sigue despierto. Ha mantenido correspondencias electrónicas con un grupo reducido de gente, hablando de temas que carecen de importancia; la poca que pudieron haber tenido inicialmente, se ha desvanecido con el transcurrir del tiempo. Después …