En los negros ojos del tigre
por Jorge Meneses Mi madre atropelló a un gato. Ella tenía seis años cuando eso ocurrió. Iba en su triciclo, una llantita se zafó, y le pasó encima a un gato café que cruzaba la calle. —Maté a un tigre —le dijo a su madre. —Te vas a ir a la cárcel, niña. —No, …
Las partes indómitas de la muerte
por Abigaíl Cortés Silencio. Luego, la mujer más vieja comenzó a narrar: no estuve ahí pero me lo contaron. O sí, en realidad sí estuve pero no recuerdo nada porque ese día nací. Ahora repito relatos sobre un pasado que no recuerdo, soy la única que queda para contarlo. Chasqueó la boca, nos miró …
Iknotlxóchitl
por Felix Kristia Noble señor. Devo confesar my sorpresa agerca della falta de gratitud que pueda thener magnífico señor de vuestra categoría. Semanas atrás, a los VI días del mes de septiembre enbié vn presente a vuestra persona. Encontrará en dicho enbío vna prueba de que ha sido posible y exitosa la conquista de …
La narración del cervatillo
por Vazha-Pshavela traducción de Lía Katselashvili En este texto de Vazha-Pshavela (seudónimo del escritor y poeta georgiano Luka Razikashvili) se inspiró la archiconocida película animada de Disney, Bambi. I Soy pequeño, huérfano. La fortuna me es adversa: me quedé huérfano en mala hora. Visto un pequeño abrigo de piel, perlado con cuentas blancas. Todavía …
Ave muerta
por Jorge Cobos Paz Mi primer contacto con la muerte sucedió durante la infancia. Como cada verano, tan atrás en el tiempo como me alcanza la memoria, visitaba con mi familia el pueblo natal de mi padre, una localidad tan insignificante que me sorprendería poco si no apareciera en el mapa, incluso en la …
El guantes rojos
por Yadira Oceguera No paró de llover aquella noche. ¿Recuerdas? Entre la fuerte lluvia, los vidrios empañados y la oscuridad, parecías conducir a ciegas por una ciudad nada amable: baches, poca iluminación, falta de señalización. Ante el río en que se convirtió la avenida principal, decidiste buscar la manera de estacionarte, no sin esfuerzo, …
La serpiente
por Alejandro Chirino …y teniendo yo más alma… –La vida es sueño, I.ii La serpiente vio del árbol caer dos frutos que el viento arrancó. Y después de comer la carne de ambos, tuvo una visión: al atardecer, más allá de los ríos y montañas que rodeaban su residencia, se alzaban dos torres; a …