El fin de la utopía
Por Santiago Lezama Aquella noche fue alucinante. Durante la tarde, Arturo y yo quemábamos a un costado de la facultad cuando la Vero se acercó para invitarnos a una fiesta. Quizá no la conozcan, pero mujeres como la Vero hay por todos lados. Blanca, de maquillaje, alta, con una melena enmarañada que apenas llega a …
Matar al gato
Por Ricardo Lindquist El gato nos seguía viendo como si nunca fuera a perdonarnos. Me nació mimarlo así, tan quietecito y decirle que todo iba a estar bien, que no era de buenos gatos guardar rencores. Por eso me puse en cuclillas y le metí el cigarro en el hocico; y se lo habría …
Cuclillas
Por Jesús González Mendoza Ayer me hicieron burla en el colegio, no pude evitar sonrojarme. Cuando Gabriela pasó por donde estábamos almorzando, todos empezaron a gritar cosas porque me le quedé viendo. Es muy bonita, tiene unos labios redonditos y gruesos, y los ojos le brillan por sí solos. Quiero decirle que me gusta, no …
Sí
Por Guillermo Vargas —¿Tiene solución? —le pregunté. —Sí, la muerte —respondió. La ballena de madera nos miró fijamente. —¿Por qué nos ve? —pregunté. —Porque quiere tu carne. —¿Para qué? —Para tenerla. —¿Tenerla? —Conservarla. —¿Para…? —No olvidarte. —¿Por qué me olvidaría? —Suele pasar. —A mí no me pasa, ni a ti. —¿Por qué nos ve? …
Crurofilia
Por Alonso Núñez Utrilla No voy a andar con rodeos. Me gustan las piernas; amo, adoro las piernas femeninas. Cuando salgo en busca de mi próxima presa (quizás el término “presa” resulte demasiado exagerado, no soy ni tan atractivo ni tan galán como lo puede sugerir dicha palabra, pero por alguna razón no se me …
La danza del amor
Por Zadig Mediodía en el bosque de Vrindavana: La luz se posa en el hueco de los árboles, semejante a un poco de agua en el hueco de una mano y en la flauta de un pastor se modulan los sonidos del deseo en la lengua de las cañas. Este sonido, apenas perceptible, hechiza …
Naomi
Por Mario Escalona Conocí a Naomi en un taller de cuento de una famosa escuela de escritores en Guadalajara, a donde asistía con un amigo de antaño, Herranozki, mi copiloto en todos los asuntos referentes a la literatura y las juergas. Mi memoria es extraña y la fórmula que utiliza para elegir qué momentos conservar …
El pornógrafo
Por Alberto Puebla 1 Si me pongo una pistola contra la sien, me violo, me erotizo. Si me deseo la muerte, si me maldigo, toco mi sexo oscuro. La muerte es una gran masturbación. 2 Sólo me molesta la suciedad que desconozco. La carne existe cuando hay palabras que la nombran. 3 ¿Cuántos sabrán lo …