Por Ricardo Lindquist   El gato nos seguía viendo como si nunca fuera a perdonarnos. Me nació mimarlo así, tan quietecito y decirle que todo iba a estar bien, que no era de buenos gatos guardar rencores. Por eso me puse en cuclillas y le metí el cigarro en el hocico; y se lo habría …

Por Guillermo Fernández I Vivía con mi esposa desde siempre en un sector cercano al campus, un sitio que por tradición era la zona más habitada por los profesores de la universidad. Amaba mi labor de catedrático en la Facultad de Lenguas y Letras, y había aprendido a ir tirándole con mis escritos, en mis …

Por Jesús González Mendoza Ayer me hicieron burla en el colegio, no pude evitar sonrojarme. Cuando Gabriela pasó por donde estábamos almorzando, todos empezaron a gritar cosas porque me le quedé viendo. Es muy bonita, tiene unos labios redonditos y gruesos, y los ojos le brillan por sí solos. Quiero decirle que me gusta, no …

Por Guillermo Vargas   —¿Tiene solución? —le pregunté. —Sí, la muerte —respondió. La ballena de madera nos miró fijamente. —¿Por qué nos ve? —pregunté. —Porque quiere tu carne. —¿Para qué? —Para tenerla. —¿Tenerla? —Conservarla. —¿Para…? —No olvidarte. —¿Por qué me olvidaría? —Suele pasar. —A mí no me pasa, ni a ti. —¿Por qué nos ve? …

Por Alonso Núñez Utrilla   No voy a andar con rodeos. Me gustan las piernas; amo, adoro las piernas femeninas. Cuando salgo en busca de mi próxima presa (quizás el término “presa” resulte demasiado exagerado, no soy ni tan atractivo ni tan galán como lo puede sugerir dicha palabra, pero por alguna razón no se me …

Por Zadig   Mediodía en el bosque de Vrindavana: La luz se posa en el hueco de los árboles, semejante a un poco de agua en el hueco de una mano y en la flauta de un pastor se modulan los sonidos del deseo en la lengua de las cañas. Este sonido, apenas perceptible, hechiza …

Por Mario Escalona Conocí a Naomi en un taller de cuento de una famosa escuela de escritores en Guadalajara, a donde asistía con un amigo de antaño, Herranozki, mi copiloto en todos los asuntos referentes a la literatura y las juergas. Mi memoria es extraña y la fórmula que utiliza para elegir qué momentos conservar …

Por Carolina M. Catalano   Quiero encontrarme otra vez el sabor de tu cuerpo. Saber como la sed guía a la boca y así, que el ciclo infinito de los besos y la carne indiquen la orientación y el sentido de las ganas. Te sé con las manos y la lengua, con la punta de …

Por Alberto Puebla 1 Si me pongo una pistola contra la sien, me violo, me erotizo. Si me deseo la muerte, si me maldigo, toco mi sexo oscuro. La muerte es una gran masturbación. 2 Sólo me molesta la suciedad que desconozco. La carne existe cuando hay palabras que la nombran. 3 ¿Cuántos sabrán lo …

Por Citlali Huerta   Recuerdo que cuando era niña me encantaba dormir en la cama de mis padres, justo en medio de mi madre y de mi hermoso padre. Al principio de la noche me quedaba descansando boca arriba con los brazos extendidos, cuando comenzaba a escuchar los resoplidos fétidos de la boca de mi …