por Elena Armas Navarro Sin saberlo, su príncipe azul estaba a punto de aparecer. No como ella se había imaginado, ni mucho menos; de hecho, llegó sin previo aviso, como suele ocurrir en estos casos. Acostumbrada a su soledad, salió embutida por la mañana en un chándal viejo, negro, pasado de moda, ese que tiene …

por Felipe Martínez Amo la forma en que luces, en que luces para mí, para mí misma. Por primera vez desde hace ya varios años he vuelto a sentir un calambre, un tirón desde las pantorrillas hasta las muñecas, subiendo por el pubis que me obliga a retorcer todo mi cuerpo, me encantaría estar tendida …

por Kalton Bruhl EN EL JARDÍN Los cachorritos son malos. Sé de lo que hablo. He tenido tantos que en nuestro jardín hay más tumbas que flores. A veces desentierro alguno. No importa cuál. Para mí todos son iguales. Nunca tuvieron nombre. Así es más fácil recordarles y también olvidarles. Todos han sido malos. Todos …

por Juan Keller Hamburgo, noviembre de 1978. Jarek Luski entra en la sala llevando dos tazas de café que acaba de preparar. Es un anciano alto y vigoroso. La vajilla tiembla en sus manos hasta que la deposita sobre la mesa. Después, acerca la taza de la derecha hasta el invitado. —Gracias —dice Rainer. Tiene …

por Iván René Méndez Meza Y fui como el que muere en la epidemia, sin identificar, y es arrojado a la fosa común. −−Desamor, Rosario Castellanos Cuando la maestra Rosa María desapareció, una gruesa capa de neblina grisácea se apostó sobre las instalaciones y los terrenos de la primaria. Al principio era aterrador entrar a …

Por Sergio Daniel Andrade Nota: Pişmiş se pronuncia “pishmish” Pişmiş era una patita muy curiosa a la que le gustaba preguntar, preguntaba acerca de todo, que si las hormigas caminaban en fila ella decía ¿Por qué? Qué si las ranas eran muy resbalosas, ella decía ¿Por qué? Qué si una roca se hundía en el …

La distancia que había entre Manuel y lo más parecido al amor que en estos tiempos pudiera conocer estaba a sólo un clic. Su mano temblaba de imaginarlo; se removió en su silla para acomodarse mientras oprimía el botón mágico que al instante lo llenó de ese placer tan característico de estos años: comprar. Lo …

por Esteban Vargas 1 Santiago sigue a su esposa Marta por un sendero inhóspito que desemboca en las fauces del mar. La costa se extiende por kilómetros a la redonda, una franja blanca sin fin con decenas de conchas rosadas.      El vestido amarillo de Marta se desliza por su tersa piel y Santiago observa …

por Fabricio Callapa Ramírez Como últimas pruebas de la existencia del Curandero Saturnino Kahuana (al margen de todas sus propiedades, casas, vehículos y terrenos que lucían completamente vacíos y sin utilizar) quedaban apenas aquella caseta celeste que se ubicaba a cuadras del Mercado Campesino y ese estrafalario comercial transmitido en la Cadena Popular de Televisión. …

por Guillermo Fernández Lo encontramos camino al campamento. Fue mi esposa la primera que lo vio arrojado sobre la arena. Nos bajamos del automóvil y le dimos agua de nuestra cantimplora. Lucía deshidratado, pero empezó a reponerse con el líquido. Tenía los ojos pequeños, la boca breve, las mejillas más estrechas de lo normal y …