Comentario editorial, Año 5, No. 12 [A medio siglo de 1968]


Cuando hablamos de izquierda o derecha no nos referimos precisamente a la vieja canción “Follow the Leader”, que por allá de finales de los noventa dirigió a las masas en la pista de baile. Aunque de carácter muchas veces ambiguo, los términos izquierda y derecha —incluso centro— se siguen empleando por una nostálgica facilidad de ubicar posiciones políticas identificadas con X o Y ideologías. La Marabunta, sin embargo, viene de abajo, de aquellas profundidades que recorren el subsuelo y, en el momento menos esperado, emerge.

No es fortuito que para nuestro décimo segundo número hayamos elegido un tema polémico: Política y crítica social. Al ser una revista cuyo hormiguero central —en realidad no tenemos oficinas— radica en varios estados de México, creímos necesario tocar estas fibras como sólo las hormigas saben hacerlo: a la brava. Hace cincuenta años, durante 1968, una década y un año que marcó a gran parte de la juventud en diversos lados del mundo, se perpetró uno de los acontecimientos que marcaron la historia de nuestro país: la organización, el auge y la masacre del movimiento estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas. Además, y no menos importante, el pasado 1° de julio se llevaron a cabo las elecciones que, según algunas notas, han sido de las más trascendentes tanto por su participación civil como por los resultados obtenidos.

Este año marca el fin de un sexenio caracterizado por la ineficiencia e ineptitud, la prepotencia y los memes de enrique peña nieto, el aumento de la violencia y la inseguridad, así como la dura crítica de movimientos sociales que van desde el #YoSoy132, las manifestaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), las protestas contra los innumerables feminicidios —alrededor de 7.5 al día ocurren en México— y los levantamientos estudiantiles marcadas por los asesinatos y desaparición de estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa o los recientes ataques porriles en la Universidad Nacional Autónoma de México, por mencionar algunos. En ese mismo sentido, estudiantes de Costa Rica y Venezuela se levantan contras los regímenes presidenciales de su país, también en Nicaragua ante el asombroso viraje que encabeza Daniel Ortega contra los ciudadanos; el descontento también se clama en las calles por la ineptitud de Michel Temer, actual “presidente” de Brasil, y contra Macri, el pelotudo, digo… presidente, también, de Argentina.

1968 encierra un movimiento que se dio en todo el mundo, que habitó, como las hormigas, en múltiples sociedades a lo largo y ancho del globo. Por éste y muchos motivos más, imposibles de mencionar en un breve editorial, convocamos y persuadimos a nuestros lectores a pensar la política y ser críticos del acontecer social.

América,
no puedo escribir tu nombre sin morirme.
aunque aprendí de niño,
no me salen derechos los renglones;
a cada sílaba tropiezo con cadáveres,
detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,
y no puedo ni cerrar la a
porque alguien grita como si se quedara dentro.

Vengo del Odio,
vengo del salto mortal de los balazos;
está mi corazón sudando pumas:
sólo oigo el zumbido de la pena.

Yo atravesé negras gargantas,
crucé calles de pobreza,
América, te conozco,
yo mismo tendí la cama
donde expiró mi vida vacía.

Yo tenía dieciocho años
yo vivía
en un pueblo pequeño,
oyendo el diálogo de musgo de las tardes,
pero pasó mi patria cojeando,
los ahogados empezaron a pedir más agua,
salían de mi boca escarabajos.
Sordo, oscuro, batracio, desterrado,
¡Era yo quien humeaba en las cocinas!

¡Amargas tierras,
patrias de ceniza,
no me entra el corazón en traje de paloma!
¡Cuando veo la cara de este pueblo
hasta la vida me queda grande!

¡Pobre América!
En vano los poetas
deshojan ruiseñores.
No verán tu rostro mientras no se atrevan
a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,
América de los encarcelados,
América de los perseguidos,
América de los parientes pobres!
¡Nadie te verá si no deshacen 
este nudo que tengo en la garganta!

–Manuel Scorza

 

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