Comentario editorial [Año 8, Núm. 22, Literatura y videojuegos]


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Ustedes podrían pensar que la vida de una hormiga antropomórfica que dedica su vida a editar una revista de literatura digital es muy glamourosa, pero no, en realidad somos casi iguales a ustedes: bebemos agua, vamos al baño, le ponemos Valentina a nuestros takis fuego y extinguimos porciones escalofriantes de nuestros días jugando videojuegos en cualquier pantalla que se nos atraviese. En ocasiones, cuando de plano sucumbimos a la flojera extrema o estamos ocupadas acomodando las letras para la revista, incluso llegamos al patetismo total de ver a otras hormigas jugar videojuegos en twitch, sin nosotras mover un dedo.

Fue así que nos llegó la idea de este número: como una revelación después de que hormigas que forman parte del Comité Intergaláctico Marabuntiano escaparon de una horda de avatares enemigos, respaldada por zombies, creepers y endermans en Minecraft; lamentablemente sólo una hormiga sobrevivió y toda la aldea fue destruída. Con las pocas fuerzas que aún tenía (llevaba varias horas construyendo sin parar), hizo una publicación en reddit en la que condenaba a las “hormigas rata” por arruinar su experiencia de juego: la semilla había sido plantada.

¿Qué cosa no se ha dicho ya de los videojuegos? Aunque hay temas que creíamos ya superados, como el debate en torno a si tienen cualidades artísticas, más allá del conjunto de lenguajes y códigos que los conforman, así como narrativas complejas; que si éste o aquel otro videojuego son cultos satánicos (Pokémon no lo es, pero FIFA de cierto modo sí) o que si la caja con letra del alfabeto es mejor que la estación de juego (al fin y al cabo, lo único que le queda claro a nuestras hormigas es que ambas empresas son buenísimas para exprimirles su humilde salario), creemos que la discusión en torno a estas creaciones culturales sigue actualizándose como lo hacen los títulos año con año. Y no es para menos, ya que la industria de los videojuegos ha superado por mucho a la cinematográfica y musical en conjunto, y su potencial para la creación literaria debe ser tomado en serio, pues emerge de un medio que interpela al sujeto/jugador directamente, lo envuelve y lo hace parte de un mundo para levantarlo en vuelos de placer o de angustia (o para quitarle todo su dinero con microtransacciones, cof cof Diablo Immortal, cof, saludos irrespetuosos a EA). ¿Qué podría ser más literario que eso?

Gamers del mundo, ¡uníos! Tomen sus controles, teléfonos inteligentes, ratones y teclados (sí, porque no dejamos fuera a quienes juegan en su celular o en una pc), porque este número está pensado para ustedes que dan la vida partida con partida para rescatar a Zelda o a Peach, por salir ilesos del Gulag en CoD, derrotar a Némesis en RE3, destruir el nexo en la Grieta del Invocador o por pasar Through the Fire and Flames en legendario ante los ojos incrédulos de tres changxs en el Recórcholis local. ¡Pasen, lean, recomienden sus videojuegos favoritos, demuestren su APM y alcen el grito de batalla: “¡por el enjambre!”*


*El enjambre es nuestro servidor privado con 12 miembros, pero mucho orgullo :’v <3

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Portada con arte de Edgardo Pacheco. Conoce más de su trabajo en su Instagram.

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