
Filomela
por Ester Blanco Estaba muy preocupado. Me habían llamado a una hora inadmisible, lo cual siempre indica mala cosa. Pero no existe una hora que no sea desafortunada para los médicos. A pesar del terror, iría. Crucé el umbral y vi un cielo furiosamente azul, cargado de nubes violetas. Maldito sea este suburbio que con …

Raíces blancas
por Valentina Siauchó Unriza Tan bonitas las raíces blancas que afloran las macetas. Me gusta escarbarlas con la uña hasta verlas florecer como gusanitos y luego arrancarlas lentamente, y con dolor, para mi deleite. Toca en silencio, no vaya a ser que alguno venga a ver qué pasa, como aquella vez que se me rodó …

Singularidad
por Alex Quiroz I Su mente le jugaba el truco cotidiano. La siempre concurrida persecución del ideal mientras bajaba. El camino era estrecho, las hojas bordeando pasos desordenados, arrítmicos. Todos discutían cuando abrió la puerta y se sentó a la mesa. Hablaban del hombre, de esa historia del hombre. Fueron más de 17 años los …

Hormigas en la casa
por Emiliano Pérez Grovas 1. No sabemos dónde viven, pero la ruta nace en algún lugar del jardín. Las hormigas siguen rigurosamente un camino en el perímetro del terreno. Siguen la puerta de metal que delimita nuestro espacio, se escurren entre los surcos de las paredes de ladrillo y, finalmente, se filtran por los marcos …

Mariola en el confinamiento
por Jorge López Asensio No sé dónde está Mariola. En el bloque de al lado, me parece. Yo la oigo por la ventana de mi cocina. Estos días en los que no se puede salir de casa vengo aquí, abro el ventanal de par en par y tomo el café. A eso de las cinco …

Antología de Minificciones del concurso CUENTOber 2020
En una charla sobre literatura, ciencia ficción y feminismo de La Máquina Descontenta, la escritora y editora Cecilia Eudeve declaró: “Como tengo bonsáis, me gusta cortar”, en referencia a su proceso creativo y el arte de la minificción. A la hormiga que esto escribe, también le gustan esos diminutos árboles que guardan un virtual deseo …

Nadie
por Carlos Ávila Villamar Barrabás había tenido tres esposas, pero actualmente no hablaba con ninguna. Solo la última le había dado hijos, un varón que ahora estaba a punto de cumplir veinte años y una muchacha llamada Selena, cuya edad él nunca recordaba. La muchacha, que lo había visto tres o cuatro veces en su …