Una ofrenda al tecnomante
por Oscar Eliezer Mendoza De Los Santos Según las indagaciones de Guillè, en el centro de aquellas ruinas debía encontrarse aquello capaz de corregir los errores del mundo. Hacía tanto tiempo que la humanidad se había visto sumida en su último ocaso. ¿La razón? Difícilmente podría determinarse, pues pocos registros completos persistían de esas épocas …
El oráculo
por Ester Blanco Mientras me caía una gota de sudor por la frente, mi madre me pasó el tapado de piel para entrar al museo. Hacía tiempo que estábamos esperando para hacer nuestra consulta. Para mí, la espera siempre encerraba un placer más grande que el momento de cruzar el umbral, por lo que con …
La tranquilidad de pensar mientras se observa el fuego
por Lucila Gamboa Los incrédulos decían que se trataba de un perro grande o de un oso. Eso tranquilizaba a los simples como usted, que intentan matar la verdad con un poco de lógica. Los demás, los sensatos, sabíamos que la explicación del perro o del oso servía para los tambos de basura volcados y …
Ojos chuecos
por Andrés Mijangos La abuela se peina frente al espejo con la mano vendada mientras, entre labios, tararea una canción familiar. En el reflejo asoma una hilera de dientes podridos. A Tali le gusta oírla. ―Ve a darles de comer ―ordena la abuela. Tali se aleja dando brincos, su larga cabellera castaña se mueve de …
Nocturna
por Karen Simental Tengo miedo, por eso quiero arrancarme las uñas. Se que algo esta viniendo. Lo malo. Hace tres semanas que lo siento en la piel, en esta piel que por más que rasco no acaba de caerse. El insomnio empezó cuando tenía treinta y cinco años. No podía por más que intentaba, sólo …
Dientes de leche
por Maura Fuentes Las pesadillas iniciaron poco después de haber conocido a Sandra. De no haber estado tan enamorado, probable y prudentemente hubiera hecho de todo para alejarse de ella. La primera vez que la vio fue en el consultorio de su papá. Alta y delgada, pero voluptuosa en los lugares indicados, entró y se …
En el fondo
por Belem Medina Nunca me desagradaron los gatos, desde pequeño he estado en compañía de ellos. Me gusta verlos a los ojos porque en ellos reflejan su temperamento. El maullido es el único acto de inferioridad que demuestran, ya que, en él, comunican al humano su necesidad. Viví un tiempo en compañía de cinco gatas. …